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La depresión en el centro de la enfermería.

Hace 66 días

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El pasado 13 de enero se conmemoró el Día mundial contra la depresión con el objetivo de sensibilizar y concienciar sobre esta patología vinculada a la salud mental, que afecta aproximadamente a 280 millones de personas en el mundo.  De hecho, la depresión es un trastorno mental común caracterizado por sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza, falta de interés en actividades cotidianas y una disminución general del bienestar. La depresión implica una alteración significativa en el funcionamiento diario y puede afectar la capacidad de la persona para trabajar, estudiar, comer, dormir y disfrutar de la vida.

Un tema que preocupa especialmente al Colegio de Enfermería de La Rioja ya que tal y como afirma Raquel Velilla, su presidenta, «la depresión está muy relacionada con nuestra profesión, por lo que es algo que nos preocupa y mucho. Nuestra profesión está continuamente en contacto con el estrés, la enfermedad, el dolor, situaciones muy continuas de ansiedad, y si se mantiene en el tiempo, se puede derivar a lo conocido como depresión». También ha querido incidir en su preocupación por «el síndrome de ‘burnout’ o ‘síndrome del trabajador quemado’ que hace referencia a la cronificación del estrés laboral». Este se manifiesta a través de un estado de agotamiento físico y mental que se prolonga en el tiempo y llega a alterar la personalidad y autoestima del trabajador.

Iván Santolalla, enfermero especialista en Salud Mental y antropólogo indica que la «tristeza y depresión son conceptos muy distintos. La tristeza es una emoción fisiológica, precisa para la vida y que nos acompaña en determinados momentos de nuestro ciclo vital, habitualmente en relación con las condiciones ambientales. La depresión, por el contrario, es una patología, un trastorno mental grave caracterizado por una tristeza profunda, pérdida de interés, además de por un conglomerado de síntomas emocionales, cognitivos y conductuales como la fatiga, la baja autoestima, retraimiento social, llanto, disminución de la actividad, sentimientos de culpa e inutilidad, falta de deseo e incluso psicosis, entre otros muchos síntomas».

Santolalla sigue puntualizando que «distintos estudios concluyen que los trastornos depresivos constituyen modificaciones en diferentes áreas cerebrales, cambios a nivel estructural y de funcionamiento de nuestro cerebro, en respuesta a niveles de estrés crónico. El estrés crónico en un cerebro vulnerable puede predisponer el desarrollo de un trastorno depresivo, disminuir la productividad y reducir la calidad de vida. Es importante que las enfermeras y enfermeros aprendamos a abordar estresores específicos para evitar su cronicidad; es fundamental cuidar del sistema límbico, emocional y afectivo de las enfermeras a través del manejo del estrés y el autocuidado emocional. Entre otras herramientas de afrontamiento, la mejora de la comunicación y potenciar el apoyo social es clave para reducir los niveles de estrés crónico», concluye.

Fuente https://diarioenfermero.es/depresion-centro-enfermeria/

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